domingo, 13 de julio de 2008

El abismo de mi error

En el prólogo de la traducción de DBM, su autor, un ególatra comparable a mí, usa una frase que describe perfectamente lo que ha pasado hoy. Ahora puedo entender lo que quería decir. Refiriéndose a un contrincante al que obligó en una ocasión a jugar incorrectamente a causa de un error propio, dijo que “Había empujado a otro al abismo de mi error”. Acertada frase, cuando eso sucede.

Hoy me ha pasado a mí.

Este es Marc. Nuestro Michelangelo de las miniaturas en Alpha. Me ha pintado muchas miniaturas, a las que un día de estos dedicaré una entrada de blog. A diferencia de las partidas de iniciación para los novicios, ahora se trataba de un encuentro entre iguales.


Esta es la ficha técnica de la partida.

Puntos: 400
Su ejército: North African Muslim. Libro 3. (defensor)
Yo: Prussian. Libro 4. (atacante)
Hora de inicio de la batalla: 06:00
Condiciones climatológicas: Irrelevantes. Un día perfecto para matarse.

Una vez completado el terreno y el despliegue. La batalla se centra en dos espacios entre bosques. No he podido colocar más por culpa de ser el atacante, pero aun así no me quejo. Esta es la vista desde mi flanco derecho.


Y esta desde mi izquierdo. Una de las desventajas del prusiano es que no tiene LH, de manera que sólo puedes cubrir las franjas de despliegue de flancos con Psiloi. Pero, si no hay nada de terreno para ellos, mejor no sacrificarlos de buenas a primeras. Así que siempre suelo tener un enorme espacio vacío en uno de mis flancos. Hoy, además, me he comprado una estratagema de guías que encajo en el medio del bosque central. En principio está pensada para la larga columna de Cv y darle una sorpresa al enemigo, pero una vez visto su despliegue, ya veo que será inútil.


El centro es mi punto fuerte. Aquí concentro 50 elementos de Warband, 20 de Arqueros y 16 Psiloi en dos mandos aliados. La estrategia es sencilla: lanzar esta masa ingente hacia delante, haya lo que haya.

No pinta mal. El tiene delante Arqueros (O) y Auxiliares (I). Ha puesto sus Cv en reserva en segunda fila, algunas de ellas (S). No hay duda posible. ¡A por ellos!

Comienza la batalla con un avance angulado en mi flanco izquierdo. Él tiene una importante superioridad numérica con LH. Además, los Pips no acompañan, de modo que calma y tranquilidad. Su misión es ganar tiempo para que el centro gane. No sé aun por qué, pero la foto me ha quedado borrosa. Mientras, los Psiloi, encabezados por el guía, se adentran en el bosque. ¡Les hemos dado una buena sorpresa!


Hasta que, a medio camino, cuando has de tirar el puto dado para saber si el guía te la ha pegado o no…pues sale el puto uno y te quedas a medio camino con cara de póker y acordándote de su familia. :(


En fin, lo importante estaba en el centro. Gracias a unos Pips decentes puedo avanzar rápidamente hacia el enemigo y empiezan los intercambios de tiro. Siendo los míos (I), tengo las de perder y mi frente se desorganiza, pero no pasa nada, lo importante es mantener la masa próxima al enemigo. Quizás mi lado izquierdo está ligeramente descubierto y a merced de más arqueros, pero puedo enviar mis Psiloi de apoyo para contrarestarlo.


Mientras, en mi flanco derecho, puedo neutralizar su Psiloi con los míos, y yo tengo superioridad numérica, pero ellos son (S). Pinta bien.


Tras varios turnos de aproximación e intercambio de tiro con alguna baja, finalmente suelto impetuosos a los warband en masa. Este es el momento más esperado de mi ejército. De pequeño sólo me dejaban jugar de portero porque era el peor jugando fútbol. De adolescente era un pagafantas (aunque la palabra es actual, el concepto es extemporáneo), y de adulto sigo siendo un pagafantas. Pero aquí, en Alpha, con mis prusianos, puedo segregar toda la testosterona que quiera y demostrar que soy más macho que nadie.


Inciso. Lamento el comentario anterior de post-adolescente traumatizado, pero quisiera recordar que juego en un doble subterráneo donde nunca da la luz del sol con otros 99 freaks (en el club ya somos 100 socios) que hacen lo mismo…y pagando. Quizás algún día me centre en las “particularidades” psicológicas y/o sociológicas que lleva a un grupo de hombres (sólo tenemos una mujer socia) a hacer esto...que los hay mucho peores que yo.

Total, que había llegado el momento de la verdad. Aquí una vista lateral que incluye el ataque también de mis Psiloi. Una imagen aterradora para el enemigo, sin duda.


Mientras, en el flanco izquierdo voy tomando posiciones. Pronto habrá también combates, pero no hay que precipitarse.


Una vez realizados los combates en el centro, obtuve una de esas gratificaciones que la vida te da sólo en muy pocas cosas…


Estos instantes compensan las humillaciones en el cole cada vez que nadie mes escogía para su equipo, las carcajadas de Sílvia y sus amigas en el insti cada vez que les preguntaba si me dejaban acompañarlas a casa. Las mismas carcajadas en la facultad cuando preguntaba cómo habían escrito “me he tirado a Laura aquí” en la pared con letras de dos palmos en el lavabo de las chicas.

Aquí, ahora, finalmente, soy un hombre completo.

En cambio, en el bosque derecho, he perdido todos los combates. Cuatro Psiloi perdidos, pero con tanta testosterona y adrenalina en la sangre, no me importa. Es el precio a pagar por la victoria.


Vista la situación, Marc envía a la mayor parte de sus reservas contra mí, incluyendo dos generales. Se trata de Cv (S) principalmente. Puede hacerme daño.


Mientras, en mi lado izquierdo, también se carga contra mí. Es evidente que después de un golpe como el recibido, necesita desesperadamente una victoria en algún punto de la batalla para compensar.


No le sale mal la cosa. Pierdo casi todos los combates, pero hay muchos espacios aprovechables en su línea, si es que puede seguir llamándose línea.


Los combates de mi Caballería tampoco han ido mal. He ganado en general y he obtenido un boquete justo delante de su general, aislado.


Ahora vuelvo a mover. Mi respuesta es previsible…¡más masculinidad desbocada! Ahora incluso flanqueo sus generales.


La euforia se amplía a mi Caballería. Cargo allí donde puedo y voy a por su general.


…y entonces llegó la catástrofe. Marco, otro jugador que estaba en la mesa de al lado, vino a contemplar los combates en el centro. En uno de ellos, un Warband contra uno de sus Auxiliares (I), gané sin doblarlo y le dije a Marc que estaba destruido. Marco me corrigió y dijo que un Warband debe doblar a un Auxiliar para matarlo, no bastaba con ganarlo. Esta imagen describe mi alma en ese instante.


De los 14 elementos destruidos en el turno de impacto inicial, 6 eran Auxiliares. Ni Marc ni yo recordábamos si habíamos resuelto las derrotas por doble o por simple. Sospecho que todas fueron por simple, como la última que Marco, acertadamente, había visto.

Por motivos evidentes, Marc impugnó la partida. No la terminamos, sería una farsa. En un segundo me vinieron a la memoria las inacabables tardes en el banquillo, esperando que el portero titular se cansase de jugar, las ocasiones en que me ocultaba tras las esquinas para que Sílvia no notase que la seguía a escondidas y los intentos de escribir mi nombre en la pared del lavabo pero con letras de sólo un palmo.

Había empujado a Marc al abismo de mi error.

Es cierto que Marc, siendo un igual, podría haber detectado el error desde el primer momento, pero eso no importa. Desde el momento en que quiero convertirme en el referente de DBMM al sur de los Pirineos, esta clase de errores es imperdonable. Si eres el que conoce mejor las reglas, todos los demás dependen de ti para jugar correctamente, y eso es algo fundamental para aquellos con una necesidad imperiosa de satisfacer un ego hipertrofiado.

Marc, en un acto de magnanimidad, me ha concedido la posibilidad de repetir la partida la próxima semana. Gracias, Marc.

jueves, 10 de julio de 2008

Adoctrinamiento inicial

Una nueva victoria en la predicación de la fe verdadera. Estoy adoctrinando a un nuevo novicio, de nombre Juanjo. Esta es su segunda partida, a la que más tarde se incorporará otro novicio, Ignasi, que tomará su relevo en el mando (incluso los nuevos adeptos tienen otras obligaciones).

He aquí a Juanjo en plena libación previa al combate con su asesor cubano, Pere. La furia del guerrero es perfectamente visible en sus ojos.


Les he dejado mi teutónico y yo llevo mi granadino. La distribución es de 300 puntos por bando y con supremacía de tropas montadas por ambas partes.


Comienzo con un furibundo ataque por mi ala izquierda. Juanjo decide retirar sus tropas hacia el centro sacrificando a un elemento para detener mi avance.

Simultáneamente, avanzo por el centro aprovechando mi superioridad numérica y amenazando sus dos flancos. Espero que ello le desconcentre y pierda la cohesión de su línea.


En mi ala izquierda él sí que ha avanzado, como yo, e inmediatamente hemos entrado en combate. Ha habido bajas en ambos lados y las líneas están rotas. Dispone de una columna lista para atacar mi flanco o arrojarse al bagaje, ambas cosas peligrosas. Pero queda compensado con la peligrosa exposición de su general a mis tropas.


Se establece un furioso combate en el que ambos nos atacamos respectivamente al flanco y la retaguardia. Quien pierda muere, y yo salgo con clara desventaja, ya que es un +1 contra -1 a su favor. Eso sí, si gano, mato a su general.


Mala suerte. Ganó él.

Pese a todo, tengo aun mucha ventaja táctica, ya que puedo volverle a atacar por el flanco y la retaguardia. Esta vez sin combate frontal. Ahora es un +2 contra +1 a mi favor, con la ventaja que si gano, lo mato. Esta vez hay mejor suerte y lo consigo.


Su mando está roto. Tengo ventaja, de momento. Inmediatamente, sus supercaballeros deciden pasar a la acción visto lo visto en el flanco. Cargan frontalmente contra mis campesinos ballesteros. No he podido romper la cohesión de su línea, como quería.

Una de cal y una de arena. Pierdo dos combates (cuatro elementos) y gano tres. Él no ha perdido ningún elemento. Esto pinta mal, mal. Tengo un agujero enorme a la izquierda del C-in-C.

Pasan los turnos y, aunque consigo eliminar un elemento de caballeros con los Pisloi de la colina de mi derecha, consigue volver a cargar y me revienta casi toda la línea. Esto está perdido. Alejo el C-in-C a la espera que vengan los ligeros que han ganado en mi ala derecha. El ala izquierda ha quedado estancada porque él ha podido cerrarse bien y a tiempo tras los matorrales.


Mi mando central es finalmente desbandado. Comienza una nueva tanda de maniobras para intentar rematar la batalla por ambas partes. Sólo tengo ligeros para enfrentarme a supercaballeros.


Ambos estamos maniobrando para amenazarnos flancos y retaguardias. Él está a 6 de moral para perder y yo a cinco. La batalla ha vuelto a comenzar pero con ventaja al choque para él y a la maniobra para mí.


La partida debe concluir aquí porque hay que ir a cenar a casa. Podría haber pasado cualquier cosa a partir de ahora. La pregunta es, si con dos partidas ya voy justo para ganarles, ¿qué pasará cuando lleven 4?

domingo, 6 de julio de 2008

Mi mundo

Hace unos años había un espot publicitario televisivo de una marca de coches (no recuerdo cuál, ya que no me interesan en absoluto) en la que el protagonista tenía aquel modelo y marca porque, según rezaba la voz en off, formaba parte de “su mundo”. El tío en cuestión salía practicando artes marciales, trabajando con aire triunfador en un despacho con pinta de profesional liberal y otras actividades similares. En tanto que no las recuerdo, asumo que no eran relevantes para el mensaje. Lo auténticamente importante era precisamente el mensaje. Recuerdo bien que la voz en off (el tío no hablaba, ya que sólo era la plasmación visual del target al que iba dirigido el espot) decía dos frases clave. “Sólo tú controlas tu mundo” y “Para que nada cambie tu mundo”. El resto era, de nuevo, irrelevante y servía para llenar los restantes 20 segundos. El mensaje era que el coche garantizaba que, no sólo no cambiaría tu mundo, sino que lo mejoraría.

Realmente los creativos que lo diseñaron eran buenos. Esa apelación directa al mundo personal, interno, casi uterino, en el que necesitas refugiarte para evitar, escapar, huir o incluso ignorar el “otro mundo”, el mundo exterior, merece mi más absoluto reconocimiento. Por mucho que practiques artes marciales y tengas éxito en tu deslumbrante despacho, fuera de tu mundo eres vulnerable, frágil, insignificante o, peor aún…ya no eres. Confieso que, de gustarme los coches, me hubiera planteado seriamente comprar aquél. Todos necesitamos nuestro mundo, lógicamente. El problema es, si eres un freak de la simulación histórica con miniaturas, ¿dónde leches encuentras tu mundo?

Yo puedo decir que soy muy afortunado. En Barcelona, a 20 minutos en metro de mi casa, existe el útero en el que puedo refugiarme y así no temer dejar de ser. Es la
Associació Alpha-Ares. Y cuando digo útero, no es tan metafórico como cabría imaginar…

Esta es la puerta de entrada.

Es un antiguo edificio de oficinas que tenía una empresa de impresión (si no recuerdo mal) en su doble subterráneo. Actualmente sólo está habitado su ático por un despacho de publicistas, creo, y por mi útero extracorporeo, que ocupa el doble subterráneo.

El hecho de tratarse de un doble subterráneo, en el que nunca entra la luz del sol y siempre debamos usar luz de fluorescente daría material suficiente para un buen literato a la hora de crear símiles e imágenes de trasfondo psicológico. Como, por desgracia, no es mi caso, me limitaré a ser básicamente descriptivo.
Una vez sumergido en el líquido amniótico, ¡Ah! ¡qué placer!, ¡cuánto bienestar!....Aquí ya no hay ruido del mundo exterior, temor, ni inquietud.

El primer subterráneo está centrado básicamente en juegos temáticos de tablero. También hay la sala de una LAN interna, aunque sin conexión a Internet, lástima.

Taquillas donde guardar tus tesoros a recaudo del mundo exterior y acceso al segundo subterráneo.

El segundo subterráneo concentra la mayor parte de los juegos de simulación histórica con miniaturas, o sea, lo mío.

Aunque también hay algún que otro juego de tablero.

En mesas como esta es donde suelo jugar.

Con un grupo de socios heterogéneo y muy variopinto.

Hasta aquí una breve presentación de mi mundo. Con el tiempo iré ampliandola. Por cierto, pago 16 € al mes por él, todos los gastos incluidos. Una ganga, vaya

miércoles, 2 de julio de 2008

Presentación

Finalmente me he decidido a crear un blog, y voy a dedicarlo a lo que más me gusta...recrear batallas medievales y de la antigüedad con miniaturas. Además, lo centraré en uno de los reglamentos que más me gustan para ello, como es De Bellis Magister Militorum, o DBMM para los amigos.

Mi objetivo confesable y políticamente correcto es dar a conocer este maravilloso hobby a todos aquellos aficionados a la historia militar antigua. My objetivo real y oculto es doble, primero llegar a ser el gurú de referencia en España de DBMM. Ser el primus inter pares de los demás freaks que se dedican a esto (ver justificación en mi perfil). El segundo es evangelizar a las huestes paganas de miniaturistas que juegan a otros reglamentos que no son el verdadero y así favorecer el primer objetivo.

De hecho habría un tercer motivo real, que sería el de ligar mucho, pero como hay que ser realista y a esto prácticamente sólo juegan tíos, me circunscribiré exclusivamente a los dos primeros.