martes, 13 de octubre de 2009

El Games Day 2009. Segunda parte.

Sábado 3 de octubre. 11:00

Una vez inaugurado oficialmente el evento y pasado el mal trago del cobro de las cuotas de inscripción, comienzan los buenos momentos. El primero de ellos es la entrega a todos los participantes del dado oficial conmemorativo. Pedí una tirada pequeña de serie limitada a la casa norteamericana Chessex.com.

Se trataba de un dado de 6 caras convencional pero en el que el número 6 estaba substituido por el texto conmemorativo.

Esta era una de las sorpresas guardadas para el día. Pensé que, si creamos un dado conmemorativo para cada futura edición, los más veteranos asistentes podrán siempre acreditar aquello de “Yo estuve allí”. Como en el fondo soy un romántico, no pude emocionarme al pensar en ello.

Ahora sí, las mesas ya están en plena efervescencia. Todas ocupadas y en plena acción.

A un lado, tres mesas de DBMM, una de ellas con partida de liga (la más superior).

Al otro, tres mesas más. La más superior dedicada al DBA napoleónico, otra a DBMM y la más inferior en la imagen, como no podía ser de otro modo, a generar prosélitos.

¡Qué placer, enseñar DBMM! Me había reservado una mesa para dar a conocer el juego llamado a gobernar a todos los demás :). Lo siento, pero aun me quedan restos de mesianismo. Hubo diversos interesados en DBMM a los que estuve explicando las maravillas y delicias (estrictamente lúdicas) que les aguardaban en el paraíso de la simulación histórica con miniaturas.

Pero, sin duda, la mesa estrella era la del escenario de Las Navas de Tolosa.

No voy a entrar en detalle sobre lo acaecido en tan magna batalla, ya que el blog de Carlos lo detalla con todo lujo de detalles. Podréis encontrarlo aquí:

Su descripción recoge a la perfección la dureza, la épica y la tragedia, con su grandeza, de la batalla. Impresionante. Os recomiendo muy mucho que lo leáis. Aquí sólo me limitaré a algunas instantáneas que muestran aspectos que me llamaron la atención.

Aquí la dedicación y concentración de sus participantes.

Aquí la soledad del Miramamolín, enfrentado a su destino.

El ambiente era sencillamente insuperable. La actividad trepidante de las partidas (se nota que me gusta, ¿verdad?) iba más allá de los participantes. Era maravilloso pasar de mesa en mesa para ver el estado de cada batalla.

Aquí quiero destacar especialmente la presencia de un amigo de la época universitaria que ha entrado de pleno en DBMM. Es Quim (a la derecha).

Era su primera participación en un evento de primer nivel. Hasta ese momento había jugado partidas individuales con algunos de nosotros. Este era su bautismo de fuego. Jugó con un fantástico chino Ch’in de papel…¡a todo color!

Por desgracia, tuvo que enfrentarse a una marea humana de hispanos superiores que no pudo contener. Aun así, su disposición sobre la mesa era visualmente insuperable.

Una gran mañana. Llegada la hora de ir a comer, nos dirigimos al restaurante para reponer fuerza antes de la ronda de la tarde.

3 comentarios:

Erwin dijo...

Sin duda una gran mañana, y la tarde prometía más y mayores proezas.

Quim dijo...

Vaya paliza me llevé! :P

Hapi dijo...
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