sábado, 2 de mayo de 2009

El rival. Primera parte.

Poco imaginaba yo cuando me encontré con Toni (ver última foto del enlace) en su nueva etapa como jugador de DBMM que se convertiría tan rápido en un oponente tan formidable. La batalla de hoy ha sido sencillamente épica, hasta el punto que he decidido probar un nuevo formato de crónica, sectorial y no tan larga. Ello se debe, como veréis, al carácter tan marcadamente frontal que la ha caracterizado, así como por los comentarios realizados por numerosos lectores del bloc relativos a la longitud de mis crónicas.

He aquí al hombre que marcará un antes y un después en el panorama de DBMM en nuestra comunidad. Es Toni:

Aquí la ficha de la partida:

Puntos: 400
Su ejército: North African Berber. Libro 3. (defensor)
Yo: Prussian. Libro 4. (atacante)
Hora de inicio de la batalla: 7:00 (ya es de día)
Condiciones climatológicas: Nada destacable. Un día perfecto para matarse.

Y aquí el despliegue:

Ambos jugábamos con 4 mandos. Yo con mis dos aliados de rigor más, como novedad, un tercer aliado polaco, útil por sus Caballeros. Él tenía dos generales subordinados y un aliado árabe.

De mi derecha a izquierda, la distribución de las tropas ya apuntaba hacia dónde se desarrollaría la acción. Su aliado (casi todo montado), en principio, lo tenía fácil, ya que delante sólo tenía mis Psiloi.

En el centro, ambos pusimos los gruesos de nuestras tropas. Yo los dos mandos de Warband y mi aliado polaco, con sus Caballeros en primera fila. Él su temible línea de Caballerías, más de la mitad de ellas Superiores.

Finalmente, a mi izquierda, mi Caballería y Psiloi contra un mando suyo de Caballería Ligera y temibles Auxiliares (S).

En esta crónica, a diferencia de las anteriores, no haré un seguimiento global de cada turno. En esta ocasión lo haré por sectores; derecha, izquierda y centro. Ello se debe, como ya he comentado, al marcado choque frontal de la batalla. No hubo maniobras, flanqueos ni desplazamientos de mandos. Como se verá, ambos chocamos violentamente cara a cara. Espero que este nuevo formato permita visualizar también de una forma clara los distintos contextos particulares de cada mando.

Así pues, comienzo por mi derecha.

Muevo yo primero. Mis pobres Psiloi, pertenecientes al mando de infantería de la derecha tenían una misión, cuando menos, ardua: contener todo el mando enemigo aliado que había a su frente.

Mientras el grueso de las Wb avanzó hacia el frente (detallado más adelante), ellos permanecieron a la espera. Mi objetivo es claro: morirán todos, pero al menos deben impedir que ese mando enemigo haga algo útil. Deben intentar entretenerlos el máximo tiempo posible.

Su turno. Como corresponde, avanza el máximo que le permiten los PIPs. La verdad es que no sé si podré contener mucho tiempo a tanta tropa montada.

Mi turno de nuevo. Evidentemente, no voy a avanzar. Esperaré a que sea él que decida venir a buscarme. La presencia del bosque a mi derecha me cubre un flanco, de modo que tendrá que partir su grupo. En vista de ello, envío un elemento individual al interior del mismo para que, más adelante, pueda atacar algún flanco o, con suerte, retaguardia enemiga.

Su turno. Efectivamente, decide partir el grupo. Una columna de Caballerías se dirige rauda hacia el flanco de mis Wb. Otra columna de Caballería Ligera intenta rodear el bosque para llegar a mi Bagaje a varios turnos vista.

Muevo yo. Llegó el momento. No puedo permitir que esa Caballería alcance el flanco de mis Wb, de modo que avanzo al máximo la línea hasta enzocar a la práctica totalidad de sus elementos. A la vez, mi elemento suelto sale del bosque para amenazar la retaguardia del general.

Me va a destrozar, pero al menos he dado un turno más a las Wb del centro.

Su turno. Una mala tirada de PIPs le impide organizar su matanza de Psilois. Sólo puede envolver mi elemento suelto con su general y una ligera del otro grupo.

¡Pero mis Psiloi aguantan y rechazan a ambos enemigos!

No está nada mal. Ahora tiene dos grupos y dos elementos sueltos. Moverlo todo ya no le será tan fácil. Me vuelve a tocar. Mis PIPs tampoco son una maravilla, y más teniendo en cuenta que debo dividirlos entre mis Wb y ellos. Lo único que puedo hacer es separar otro elemento individual.

El plan es que vuelva a intentar cargar, y con ello separar su general un poco más del resto de tropas. Crear una nueva amenaza, vaya. Ello también me disgrega, pero no importa, ya que sé que no puedo ganar. La clave es procurar no perder demasiado rápido.

Nuevo golpe de suerte. Obtiene un miserable 1 de PIPs. Sólo puede realizar una carga contra mi Psiloi.

Esta vez no sobrevive, pero al menos ha separado otro elemento individual de su grupo de Caballerías. Menos da una piedra.

Mi turno de nuevo. Sólo puedo destinar dos órdenes a este lado. Decido dos elementos individuales. Uno para intentar regresar al bosque y otro para amenazar el flanco del general o la retaguardia de cualquiera de las Caballerías próximas.

La cuestión era que él consumiera el máximo de PIPs posibles sin llegar a contactar nada que no fueran mis Psilois.

Pero la suerte no dura siempre. Una tirada decente de PIPs les permitió descargar parte de su rabia a través de varias cargas.

Nueva masacre de Psilois. Como consuelo me quedaba que había fragmentado aun más su mando.

No me quedan muchos turnos antes de que acabe con ellos y pueda llegar al flanco de mis Wb, de modo que hay que marear la perdiz al máximo. Muevo los tres supervivientes de modo que siempre tenga una retaguardia o flanco que atacar de cara al siguiente turno.

Es la única forma de asegurarme que él deba destinar PIPs a evitar esas amenazas. Unos PIPs preciosos que no irían destinados contra ninguna otra de mis tropas.

En su turno decide rematar la faena. Carga contra todo lo que le permiten sus PIPs, que no es mucho. La fragmentación de su mando es ahora máxima.

Consigue otra baja más. Para entonces la batalla ha terminado.

Pese a haber perdido 4 de mis 6 Psilois, la verdad es que desde el punto de vista táctico, en este flanco he vencido. Su Caballería Ligera no había podido avanzar ni un palmo desde que decidió romper su línea inicialmente, y con ello he salvado el Bagaje. Sus Caballerías tampoco han podido contactar mi Wb. Me doy por más que contento. No he destruido ni uno solo de sus elementos, pero he contenido a todo ese mando con éxito.

Veamos lo que sucedió en mi izquierda.

Comencé apartando mis Psiloi con un viro a la izquierda que me permitiera espacio suficiente para desplegar mi columna de Caballería.

Él hizo otro tanto con su columna de Caballería ligera.

A ello respondí avanzando la línea de Caballería ya desplegada para apoyar el combate de mis Caballeros en el centro (ver más adelante).

El resto de la columna continuaba desplegándose, con el objetivo de avanzar más adelante.

En su turno acercó cautelosamente si línea de Caballería ligera y sus Auxiliares (S) con apoyo de Psiloi, pero sin entrar en combate.

A lo que respondí con un nuevo viro de los Psiloi, sin acercarlos, y un nuevo avance de las Caballerías rezagadas.

Para evitar un posible ataque al flanco de mi línea, desvié una minicolumna que se incorporaría más adelante a la línea en función de su respuesta. La verdad es que en este flanco los dos nos estábamos tanteando.

Durante su turno no movió ninguna de sus tropas, de modo que pude acabar de desplegar mi Caballería y acercar los Psiloi para cubrir el flanco de la línea.

Durante dos turnos más, no hicimos nada ninguno de los dos. Esta foto parcial, ya que la acción estaba concentrada ese momento en el centro, es el único documento gráfico que conservé.

Lo cierto es que estaba tan absorto en el flanco derecho de la batalla y en el centro que me olvidé de este ala. Grave error, ya que mi Caballería tenía oportunidad de hacer daño a sus ligeros. Sencillamente, no reparé en ello hasta el final.

La cuestión es que al final decidí lanzarme contra su infantería.

Pero el resultado de la carga fue un completo fiasco. Al menos no perdí ningún elemento :(.

Él seguía sin mover en absoluto. Estaba completamente a la expectativa, de modo que decidí cargar en todo el frente. Incluso avancé los Psiloi, por si me eliminaba alguna Caballería y debía cubrir huecos.

Nuevo y completo fiasco contra su temible infantería y una miserable baja en su Caballería ligera.

En su turno decidió limitarse a alinear los retrocesos de mi carga anterior y cubrir el hueco de la baja sufrida.

Me di cuenta demasiado tarde que estaba ganando tiempo. Había sido un idiota dejándome engatusar tanto tiempo en el resto de la batalla.

Y para más INRI, su maldita infantería destruye una de mis Caballerías. Genial.

Para cuando acabó el turno, la batalla ya había acabado. Mi logro estratégico en el ala derecha de la batalla se había perdido completamente en el ala izquierda. Ambos teníamos los mandos respectivos a este lado de la mesa prácticamente intactos. Es increíble como el centrarse en otros puntos te hace perder la perspectiva global.

Como es fácil de imaginar a estas alturas, la batalla se decidió en el centro.

Y ahora, la tan esperada sección de la liga de DBMM.

Novedades. El Sr. Rubén Ramos, de Gavà, se ha dado de baja por motivos familiares, de modo que el número de participantes ahora pasa a ser de 12. Ya se han realizado diversas partidas. La tabla de resultados hasta ahora es la que sigue:

Recuerdo que los cuadros verdes muestran las victorias (totales o parciales) i los naranjas derrotas (totales o parciales). Por el momento, destaca ampliamente la puntuación del Sr. Ricardo Soriano. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

6 comentarios:

Juanjo dijo...

Me ha gustado mucho este nuevo formato de crónica. A mi entender, desde el punto de vista didáctico la mejora es clara. Felicidades ;o)

Nameless dijo...

Totalmente deacuerdo, muy didactica...

Por cierto: ¡que alguien pare a Ricardo! Desmoraliza un poco ver 57 puntos de ventaja a los que no hemos empezado. Qué presión...
¡Echa el freno!

David Cantó dijo...

Gracias por los aportes. En cuanto a Ricardo, es a vosotros a quien corresponde paralo :)

Nameless dijo...

Por cierto, con qué ejército jugará Toni? Es el único que falta y quisiera estudiar a fondo sus tropas porqué yo ya lo sufrí en mis carnes, es un gran general (y además lo pasas muy bien con él) ;OP

David Cantó dijo...

Pues aun se lo está pensando. Ya hace días que estoy a la espera de su decisión.

Anónimo dijo...

Hola, soy el ogro malo comeniños, digooo... soy Ricardo.

;)

Espero que nadie descubra que juego las partidas con 600 puntos,je,je...