Durante la última jornada de Tarraco Viva, en el imprescindible tercer tiempo que es la hora de comer, mientras mi estómago se saciaba con las exquisiteces del bufet libre y mi ego hacía lo hacía también mientras los comensales hablaban de mi blog, mi tocayo David se lamentó amargamente del hecho de no disponer de una presentación como es debido del suyo aquí. Y no pude rebatirle. Llegó pues el momento de hacer justicia.
Debo admitir que ya hace mucho tiempo que es seguidor mío. Helo aquí.
Debo admitir que ya hace mucho tiempo que es seguidor mío. Helo aquí.

Pues bien, hace pocas semanas al fin tuve el privilegio de conocerlo. Es este:

Ahora ya tengo la conciencia tranquila. No hay nada como hacer el bien y reparar una injusticia :).
1 comentario:
Un honor salir en tu blog ;). Merci
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