martes, 17 de mayo de 2011

Mis libros (12): Los orígenes de Roma.

Hoy os presento mi último libro devorado, dedicado a los orígenes de Roma. Como ya os he comentado en otras ocasiones, mis conocimientos sobre la antigüedad son limitados, cuando no inexistentes. De modo que este es otro paso más en mi lucha contra el obscurantismo en el que vivo para el período anterior al año 1000 d.C.

Algo he leído ya sobre la historia Roma, pero ha sido el extremo cronológico diametralmente opuesto. Del período republicano también tengo datos y, sobre todo, he visto la serie ROMA, de la que se puede aprender muchísimo. Sólo me faltaba completar el esbozo de trazado histórico de Roma con el período monárquico, cosa que con este volumen he completado.

Tras haber finalizado las más de 500 páginas de extensión (notas al pie incluidas), confieso que he pasado por dos fases claramente diferenciadas. La primera fue de clara decepción. Esperaba una descripción cronológica de los acontecimientos que me permitiese encuadrar bien fechas y períodos históricos, pero durante los primeros 10 capítulos, el autor se dedica a analizar las diversas escuelas de interpretación historiográfica que han centrado sus análisis sobre este segmento de la historia de Roma. En algunos momentos resultaba interesante observar como un mismo objeto de estudio, como por ejemplo el de las Doce Tablas, ha conllevado conclusiones muy distintas entre los estudiosos contemporáneos sobre el desarrollo de algunas instituciones romanas arcaicas.

Lo malo es que yo buscaba algo de consenso con el que tranquilizar mi inquietud. No hay nada más frustrante para quien busca una respuesta (me refiero a una de sóla) que le digan que, a fecha de hoy, hay por lo menos cuatro. Precisamente porque no soy especialista en ello, busco unas bases mínimas sobre las que consolidar mi propia imagen inicial del tema. Me basta un mínimo consenso, a partir del cual ya me buscaré la vida para completar el marco conceptual. Pues bien, hasta bien entrada la segunda mitad del volumen eso no pasa. El autor se encarga más de criticar las interpretaciones de otros autores que de proporcionar una propia. Eso me disgusta en extremo.

Afortunadamente, la cosa cambia a medida que te acercas al final. Ahí el profesor Cornell entra en la arena argumental y proporciona un conjunto de hipótesis sobre temas clave del desarrollo de Roma, como son la transición de la monarquía a la república, la consolidación de la plebe como elemento clave en el funcionamiento político de la ciudad y el inicio del imperialismo territorial. Repito que no puedo valorar la solidez de sus argumentos, pero al menos se moja y proporciona algo a lo que ya puedo agarrarme. Elementos como el inicio del esclavismo en tanto que estructura institucionalizada, la importancia de las deudas entre la plebe y la organización del sistema imperialista quedan reducidos a las últimas 120 páginas. Es la parte que he disfrutado como un enano ¿Por qué no se limitó a ellas y así me hubiera ahorrado el resto? Lo siento, pero es que soy muy intransigente con los que critican sin aportar nada, y es algo que me empeora con la edad.

Conclusión. La obra vale la pena, pero no va dirigida a un público generalista. Has de conocer los trabajos de muchos otros estudiosos para comprender en su conjunto las opiniones de Cornell. Aun así, ha acabado de la mejor forma posible. Me ha dado un marco de referencia sobre el que empezar a completar la imagen global del cuadro. Lo recomiendo.