Ya estamos en el 2011, como quien no quiere la cosa. Habiendo enviado a la dieta a tomar viento durante dos semanas, y con los consiguientes quilos de más, la rutina del blog vuelve a imponerse, y con ello las ganas de que este año sea aun mejor para DBMM.
De momento retomo la bitácora mostrando la inmejorable forma de acabar el pasado 2010 que celebramos en Alpha. El día antes de los Santos Inocentes rejugamos el megaescenario de Tannenberg que no se pudo concluir durante el último Games Day.
Ahora con la tranquilidad que daba saber que íbamos a ser un mínimo de 5 jugadores, más algunos asistentes puntuales de visita, pudimos montar con rapidez el escenario. La gran cantidad de minis involucradas, procedentes de 5 propietarios distintos, era la principal responsable del gran consumo de tiempo en el montaje. Afortunadamente, en menos de una horita todo estaba ya en su lugar. La visión era magnífica, como no podía ser de otro modo.
De momento retomo la bitácora mostrando la inmejorable forma de acabar el pasado 2010 que celebramos en Alpha. El día antes de los Santos Inocentes rejugamos el megaescenario de Tannenberg que no se pudo concluir durante el último Games Day.
Ahora con la tranquilidad que daba saber que íbamos a ser un mínimo de 5 jugadores, más algunos asistentes puntuales de visita, pudimos montar con rapidez el escenario. La gran cantidad de minis involucradas, procedentes de 5 propietarios distintos, era la principal responsable del gran consumo de tiempo en el montaje. Afortunadamente, en menos de una horita todo estaba ya en su lugar. La visión era magnífica, como no podía ser de otro modo.
Ya bien entrada la partida, llegó Ricardo, al cual Carlos y yo cedimos raudo el mando central, en que se hallaba el comandante en jefe, con lo que ahora él también se sacaba de encima la responsabilidad de ser el mandamás.
Lamento adelantar que no hay crónica como tal, ya que estábamos todos tan enfrascados en la partida que no reparamos en tomar fotos más que al principio de todo y al final. De todas formas, el escenario se ajustó a la perfección a la crónica de Ioannes Longinus.
La cuestión es que en menos de cuatro horas, el Gran Maestre Ulrich von Jungingen yacía muerto, heroicamente, antes las hordas lituanas. Fue vilmente flanqueado de forma inexplicable por la falta de apoyo en su flanco derecho.
Eso sí, el caos final de la batalla era de una plasticidad fuera de todo límite. En mi ala, pude aguantar dignamente la embestida polaca. Desmotivé el mando llevado por Toni.
Y aquí el poético caos tras la hecatombe.
5 comentarios:
Jo, ya me están echando la culpa por la derrota...
:(
Ja, ja, ja. Tranqui, es la forma de sacarse responsabilidad de encima XD. La verdad es que lo hiciste mejor que nosotros.
Felicitats David! Aquests posts fan que un tingui ganes de jugar a DBMM i és una bona forma de promocionar el joc. Quan la pròxima? ;)
PD: Ricardo, es lo que tiene el ser de los últimos en llegar, que le pasan la patat caliente! XDD
Una tarde de las que sientes que has aprovechado el tiempo.
P.D.: me ha echo gracia lo de "me cedieron el bando teutón" casi nos arrea y todo para poder coger las miniaturas!!
Fue una gran batalla, tal como merecía el encuentro histórico.
Además David reconoces que le estás cogiendo el gustillo a los escenarios, eso es más que poner una pica en flandes. :)
Y el remate final fue ir a regar nuestras resecas gargantas (de tanto dar órdenes a la tropa) con fresca cerveza teutona y deliciosen salchichen!
No hase falta desir nada más!
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