martes 31 de marzo de 2009

Nueva fuente de conocimiento

Nuestro hermano Òscar ha tenido la brillante idea de crear una página wiki de DBMM para incluir toda suerte de documentos aclaratorios y explicativos relacionados con el juego. Cuando me propuso la idea, me pareció extraordinaria, con lo que me ofrecí de inmediato para echarle una mano.

Esta es la página:

Ya avanzo que es en catalán. Si la idea cuaja, es evidente que se puede ofreceré también en castellano. Como todo sistema wiki, necesita de la colaboración desinteresada de los miembros de la comunidad, y de ahí que haga una llamada a todos los que disfrutamos con DBMM para que participemos en este proyecto.

Esto enlaza con la reciente entrada de Xavi, en la que ha descubierto que la predicación es su nuevo objetivo en la vida. Pues bien, aquí hay una poderosa herramienta que nos puede permitir llegar a mucha más gente.

¡Ánimos y adelante!

sábado 28 de marzo de 2009

Desesperación

La partida de hoy ha sido una confirmación de cuan cierta es la afirmación sobre la felicidad del ignorante. No saber, en ocasiones, es mejor.

En esta ocasión lo ha sido.

Había quedado nuevamente con Ricardo. Había mejorado, decía, su ya temible lista de Normandos, de modo que necesitaba probarlos contra mis huestes prusianas. Una vez más, he aquí a mi más repetido adversario en los últimos tiempos.

Esta es la ficha de la partida:

Puntos: 400
Su ejército: Norman. Libro 3. (atacante)
Yo: Prussian. Libro 4. (defensor)
Hora de inicio de la batalla: 06:00. Es de día.
Condiciones climatológicas: Nada destacable. Un día perfecto para matarse.

Aquí tenemos el despliegue:

Ya que él traía un ejército mejorado, yo decidí cambiar también mi despliegue habitual. En lugar de concentrar los dos mandos de infantería en una sola masa, los dividí a ambos lados de mi despliegue, con la Caballería en el centro y a retaguardia. Así, en función de hacia dónde viese el movimiento enemigo, podría enviarla para apoyar.

De ese modo, mi ala derecha estaba encarada contra una columna enemiga de Caballeros orientados hacia el flanco de la mesa. Toda una declaración de intenciones.

En el centro, mi Caballería (escoltada por un grupo de Psilois) veía a lo lejos una amplia fila de Caballería enemiga anclada en el fondo de la mesa.

En mi ala izquierda, mi segundo mando de infantería se enfrentaba contra su mando de ligeros, constituido enteramente por Psilois y Caballería Ligera.

Sin duda su ejército era extraordinariamente móvil. Mi prusiano es mucho más rígido. Ya veremos cómo iría la cosa.

Primer turno. Muevo yo y avanzo recto mi ala derecha. Sé que me dirijo hacia una marisma justo delante, pero ahora me importa más ganar terreno que preocuparme de eso.

En previsión a un movimiento de flanqueo por su parte, decido desviar una pequeña columna de elementos hacia mi derecha con el objetivo de impedir que sus Caballeros realicen marchas hasta rodearme.

En el centro, ya he visto que sus montados se concentrarán precisamente hacia mi lado derecho, así que…¡hacia la derecha!

Los Psilois avanzan recto para salir de su despliegue inicial sobre la marisma.

Finalmente, mi ala izquierda también avanza, aunque poco, a causa de la escasez de órdenes disponibles.

Su turno. Como era previsible, dirige rápidamente su columna de Caballeros y la Caballería de su centro hacia mi derecha. Su movilidad le puede facilitar flanquearme.

En si derecha, avanza su Caballería Ligera y parte de su nutrido grupo de Psilois. Deja otro importante grupo dentro del bosque en el que están desplegados.

Mi turno de nuevo. En mi derecha, obtengo órdenes suficientes como para empezar a variar mi masa de Wb. Avanzan también mi columna de Psilois y la minicolumna de voluntarios destinados a detener las marchas de sus Caballeros.

Mi Caballería central avanza a toda velocidad hacia la derecha. La batalla se decidirá allí.

En mi izquierda, me embarga la duda. A mi frente ya no hay enemigos, sólo a mi izquierda queda el mando de ligeros enemigos. Avanzar recto es inútil y no obtengo suficientes PIPs para variar, de modo que opto por quedarme inmóvil a la espera de su siguiente movimiento. Sólo los Psiloi del mando central avanzan frontalmente.

Su turno. Ambas columnas de montados avanzan a toda máquina intentando rodearme a distancia.

En su derecha, sus ligeros siguen avanzando, pero poco, a causa de también de escasez de órdenes.

Otra vez mi turno. Una mala tirada de PIPs me obliga en la derecha a soltar a la gran masa impetuosa a cambio de poder redirigir a una columna de WB hacia la cola de la columna de los Caballeros. La minicolumna de voluntarios avanza también y consigue su objetivo, los Caballeros ya no podrán realizar marchas.

He roto todo el mando, de modo que no será nada fácil en lo sucesivo controlarlo. A más INRI, están atravesando una marisma. Me doy cuenta de que lo he hecho bastante mal.

Al menos me queda aun la Caballería, que se dirige a toda velocidad hacia el flanco.

No es nada divertido enfrentarse contra Kn, pero no tengo otra opción.

Mientras, la situación en mi ala izquierda no es mucho mejor. Pocos PIPs me obligan a avanzar la masa de Wb recto hacia la nada mientras los Psiloi pueden abrirse para evitar un primer flanqueo.

En su turno, la escasez de PIPs se hace extensiva a sus Caballeros. La amenaza menor, pero aun así amenaza, de mi columna de voluntarios le obliga a romper el grupo, dejando impetuosos los elementos frontales, que se alejan de su general.

Los demás Caballeros y el mando de Caballería viran para entablar combate. Respiro más tranquilo. Se acabó la carrera para intentar ganar mi flanco. Ahora viene la hora de la verdad. Lo malo es que él está mucho mejor posicionado que yo.

En su derecha, la Caballería Ligera avanza y sus Psilois avanzados se abren. No va a ser fácil atacar a tanto ligero. Aun no veo muy claro cómo hacerlo.

Mi turno. Decido finalmente crear una columna para, más adelante, virar y entrar a saco en el bosque. No podré matarlos, pero al menos le obligaré a consumir PIPs que, espero, ralenticen el avance de su Caballería Ligera hacia mi Bagaje.

Mi masa de infantería central continúa en su senda imparable hacia la máxima disgregación. Tan sólo puedo ir redireccionando alguna columna individual con la esperanza que, a largo plazo, puedan llegar las demás.

Me arrepiento mucho de haber soltado impetuosas a las Wb tan pronto. Debería haber intentado controlarlas un poco más, pero ahora el daño ya está hecho.

Las únicas alegrías me las da la Caballería, que vira por una parte para crear una línea y avanzo una columna de la otra para intentar posicionarme con ventaja para cuando lleguen sus Caballeros desbocados.

De nuevo su turno. Nuevamente con pocos PIPs, los Caballeros deciden destinarlos a cargar en condiciones contra mis voluntarios, que son volatilizados. A cambio, su columna de impetuosos se dirige descontroladamente hacia mi línea de Caballería.

En cambio, su Caballería permanece inmóvil a excepción del general, que se aleja para así no aplastar a sus propios hombres en caso de quedar impetuoso en futuros tunos.

Y en su derecha, la Caballería Ligera avanza firma en su flanqueo exterior, mientras los Psiloi viran y se amplían para tomar posiciones contra los míos.

De nuevo mi turno. Teniendo una oportunidad de oro para envolver completamente y acabar de un solo ataque sus Caballeros adelantados, un maldito 1 de PIPs me obliga a limitar mi acción a una mísera carga y a un avance. Odioso.

Teniendo tantos elementos tocando el borde de la mesa, una tirada sólo ligeramente más decente me hubiese permitido atacar de forma que hubiese podido eliminar un buen número de ellos tan sólo sacándolos de la misma. Me ahorraba tener que doblar a nadie. En fin, la guerra es así.

El centro iba avanzando muy lentamente a excepción de mi columna más exterior de Psiloi, cuyo objetivo a medio era flanquear la línea de Caballería.

Lo sé, enviar Psiloi contra Caballería en terreno llano no es una táctica especialmente brillante, pero era eso esperar a que mis Wb llegasen desordenadas como estaban ante sus morros y ser aniquiladas una a una.

En mi izquierda, avancé con la columna de Wb, creé otra con mis Psiloi y dejé el resto impetuoso. Ya que no iba combatir, al menos no me tendría que preocupar de maniobrarlas.

Nuevamente, se dirigían hacia otra marisma. Hoy el terreno y el despliegue no me habían salido como esperaba.

Nuevo turno de Ricardo. A medida que iban pasando veía que su rostro se iba tiñiendo de desesperación. Pensé que se debía a la mala racha de PIPs en su mando de Caballeros. Otra tirada baja les sirvió únicamente para detener un par de ellos y enviar un apoyo contra mi columna. Combate en tablas.

El resto de ellos los dejó impetuosos. En cuanto a su Caballería, se limitó a cargar contra la única columna de Wb que estaba fuera de las marismas. El resto permanecía a la expectativa.

Me eliminó dos elementos más. Lo cierto es que anta fragmentación le favorecía. Me estaba pillando elementos uno tras otro con toda tranquilidad.

En su ala derecha la carrera de los ligeros era imparable. Sus Ps avanzaban contra los míos y su Caballería Ligera ya había bordeado el bosque. Su camino hacia mi Bagaje era cada vez más corto.

Me toca a mí. Esto es de risa. Ambos estamos obteniendo tiradas patéticas de PIPs en el mismo lado. Sólo puedo realizar una carga, pero al menos en el combate procedente del turno anterior consigo vencer y empujo otro elemento de Caballero fuera de la mesa. Ricardo muestra la impotencia en su semblante.

Si no fuera por lo peligrosos que son los Caballeros, casi lamentaría ganar, pero no respiraré tranquilo hasta que consiga desbandar el mando.

Mientras, mis Wb del centro siguen chapoteando entre las marismas y sólo consigo reorientar una minicolumna de arqueros y variar la columna más exterior de Psiloi.

Ahora ya están en una posición interesante como para suponer una posible amenaza a su Caballería. Todo sea por disgregarla el máximo posible.

Finalmente puedo virar mis dos columnas de Psiloi y Wb en mi ala izquierda. Espero que esta nueva amenaza le dificulte dedicar PIPs en su mando para avanzar hacia mi Bagaje.

Y entonces sucedió algo extraño. En su turno obtuvo al fin una buena tirada de PIPs, pero eso no cambió el rostro de Ricardo. Pudo redirigir una columna de Caballeros hacia mi Caballería y un par de buenas cargas. Otro elemento suelto se dirigía también hacia mi Bagaje.

Su situación no era tan mala, pero su preocupación no disminuía.

Además, su Caballería también dispuso de muchas órdenes. Con ellas reorganizó sus elementos en combate y alejó el resto con una variación para poner distanciarse de mis Psiloi. Mientras, iba cazándome elementos de WB uno tras otro.

Y, cómo no, otra buena tirada en su ala derecha hozo volar su columna de Caballería Ligera hacia mi Bagaje. No pude evitarlo a tiempo.

A ello añadiendo que sus Psiloi entraron en acción cargando contra los míos y eliminándome dos. Finalmente, su general avanzó un poco para no distanciarse excesivamente de sus tropas.

En este lado las cosas me iban mal.

En mi turno, como si de suertes paralelas se tratara, yo también obtengo una muy buena tirada de PIPs que me permite realizar avances y cargas múltiples sobre sus Caballeros. Con un poco de suerte podré romper este mando y entonces dirigirme hacia su Caballería.

La tónica en el centro no varía. Miro de redirigir el máximo de elementos hacia el enemigo para así poderlos dejar impetuosos el próximo turno para así poder redirigir otros a dos turnos vistas. Una mierda de táctica, vaya.

La columna de Psiloi sigue pisando los talones de la Caballería. Espero que tenga una mala tirada que me permita cazarla por detrás. También giro un elemento suelto de Arqueros con la esperanza de que un milagro en el tiro me haga eliminar el elemento de Caballeros impetuosos que se dirige hacia mi Bagaje.

En cuanto a mi izquierda, las cosas no mejoran. Sólo consigo avanzar la columna de Wb y dejar el resto suelto. Fatal. Estoy combatiendo con menos de la mitad de mis tropas y no voy a conseguir nada positivo contra tanto ligero.

Nuevo turno de Ricardo y nuevo gruñido de desaprobación. Mi carga del turno anterior sacó de la mesa a otro de sus Caballeros, mientras que yo perdí una Caballería también. Ahora los dos estábamos muy fragmentados, pero son superioridad numérica a mi favor.

Su última columna viró para encararse a un elemento suelto mío de Caballería. Una situación interesante.

Más de lo mismo en el centro. Sus Caballerías comiéndose Wb sin contemplaciones mientras el resto de aleja cobardemente de mis Psiloi. Por primera vez veo que otra columna de Caballería es dirigida contra las mías.

Pero sin duda lo más maravilloso del turno fue que el milagro que esperaba…¡sucedió! El siempre deseado 6-1 del dado hizo que destruyese al Caballero que ya se frotaba las manos pensando en mi Bagaje. Maravilloso.

Y lo más temido sucedió, En su derecha su Caballería Ligera consiguió saquear mi primer Bagaje. Es imagen, junto a la acumulación de bajas del mando central, empezaban a hacer que yo también gruñiese.

Mientras, con más tranquilidad, viraba sus victoriosos Psiloi contra mi flanco y alineaba el resto para encararlos contra los míos. Pintaba mal.

Mi turno de nuevo. Ahora sí. Otra buena tirada de PIPs y sumando de Caballeros estaba contra las cuerdas. Tenía varios de sus elementos rodeados o atacados por retaguardia.

En el centro, por primera vez tuve la opción de cargar yo. No era una gran carga, pero al menos me permitía recuperar un poco la iniciativa.

Aunque no podía permitirme el lujo de perder muchos más elementos, la cuestión era presionar a su Caballería para que no se concentrase contra la mía. Conseguirlo era otra cosa.

En mi izquierda decidí tomar también la iniciativa y cargué con mis ligeros contra los suyos, así como avance las Wb hacia el bosque. El resto se dirigían hacia el final de la mesa para contemplar la puesta de sol.

La cuestión era que se viese lo suficientemente presionado como para no gastar más PIPs en su Caballería Ligera saqueadora.

No fue necesario. Mis múltiples victorias contra los Caballeros rompieron su mando.

Mi sorpresa fue oir de boca de Ricardo que la partida había terminado. La moral del mando de Caballeros no constituía, ni de lejos, la mitad d su ejército. Pero la suma de este mando perdido…¡más de la de su marcha de flanco fracasada sí lo eran!

He aquí las tropas que no consiguieron llegar.

Se trataba de un mando mixto de más Caballería con infantería. Por otra parte, el hecho de que ya hubiéramos jugado más de 8 turnos hacía que, incluso habiendo llegado a la mesa, su moral ya contaba como perdida.

Ese era el motivo de la desesperación de Ricardo.
Como es fácil de imaginar, dicha marcha estaba planeada sobre el flanco en el que estaba mi Caballería. ¡Qué diferente hubiera sido la partida de haber entrado! Como se suele decir en estos casos..¡Uf, menos mal que no la sabía!

Una última panorámica global mientras trago saliva y una gota de sudor recorre mi sien a la vez que consuelo a Ricardo por su mala suerte.

martes 24 de marzo de 2009

Nueva victoria de la palabra

Ya os lo presenté de forma no oficial en mi entrada del evento de Molins de Rei hace unas semanas, pero es hoy cuando lo doy a conoce oficialmente a nuestra comunidad. Se trata de un nuevo adepto, Jordi.

Jordi era un desconocedor absoluto, según sus propias palabras, del mundo de los juegos de estrategia con miniaturas. Aun así, no es ajeno a la estrategia como tal, ya que es un ajedrecista federado de cabo a rabo.

Como tantas otras almas lúdicas desorientadas en estos tiempos aciagos, encontró Alpha por casualidad y decidió adentrarse en nuestro mundo. Afortunadamente, me encontró a mí en pleno sermón a otros adeptos. Inmediatamente quedó prendado por la fuerza de la palabra y de inmediato solicitó ser adoctrinado.

He aquí su primer ejército, un cartaginés de Aníbal en papel.

A diferencia del ejército de nuestro otro Jordi, sus tropas estaban representadas por pequeños monolitos blancos con la inscripción del tipo de tropa escritos en su parte posterior para que fuera posible distinguirlas.

Una nueva forma interesante de entrar en DBMM. Otro nuevo éxito de la palabra.

Bienvenido a la luz, Jordi.

sábado 21 de marzo de 2009

Contra la bicefalia consular

Normalmente no uso mis minis en batallas “de pro” haciéndolas pasar por lo que no son. Eso lo dejo para las demos y las clases de iniciación de los nuevos adeptos, pero en esta ocasión me pidieron expresamente que hiciera una excepción, así que accedí a ello. Me enfrenté a un romano con mi prusiano disfrazado de galo. Al fin y al cabo es difícil encontrar ejércitos con un gran número de Wb, como el mío.

Fueron los cónsules Jordi y Òscar quienes deseaban ganar gloria tras su reciente nombramiento por el Senatus.

Esta es la ficha de la partida:

Puntos: 400
Su ejército: Romano Polibio (con Lépido como C-in-C inerte). Libro 2. (defensor)
Yo: Galo (o sea, prusiano disfrazado). Libro 2. (atacante)
Hora de inicio de la batalla: 12:00. Es de día.
Condiciones climatológicas: Nada destacable. Un día perfecto para matarse.

Aquí tenemos el despliegue:

Como se puede ver en la imagen, yo desplegué dos grandes mandos de infantería Wb y Ps (casi calcados en número a los del prusiano) y de un tercero, del C-in-C, Caballería, también como en el prusiano pero más numeroso.

Ante mí, tres mandos también, pero sólo dos de combate. El tercero era el Bagaje de del ejército, que al ser regular puede disponer de dado de PIPs y con ello servir de “PIP dump”, como se suele decir en la jerga de DBMM. Efectivamente los cónsules asignaron el dado más bajo a dicho mando. Roma disponía de abundantes tropas ligeras superiores, cosa que en principio no era nada buena para mis Wb.

Comienza la partida y mi los cónsules obtienen una tirada con su dado dummy de 5, ¡anunciando la llegada inminente de su marcha de flanco por mi lado derecho! Esta no me la esperaba. Al tener un comandante en jefe inerte, se han gastado los puntos ahorrados en un cuarto mando de combate. El resto de su ejército apenas se mueve. Está claro que su opción es permanecer estático en su posición mientras su marcha de flanco me desbarata. Admito que me han sorprendido, pero habiendo llegado a la mesa de forma tan prematura, me da tiempo a preparar la defensa. Dos giros rápidos y ya tengo una pseudo línea de defensa. Ahora a esperar a ver qué llega.

Inicialmente había pensado aproximarme lentamente con las Wb hacia sus líneas para poder llegar en masa y en orden con el objetivo de romperlas de un golpe masivo. Ahora el plan había cambiado. Sin saber la magnitud de la marcha de flanco, había que arrojarse deprisa contra las legiones. Avancé mi centro a toda velocidad, dejando atrás a las columnas que desplegué sobre la marisma central.

Al haber desplegado segundo, pude orientar una masa importante de Wb directamente contra la línea de legionarios sin cobertura de sus temibles Ps (S). ¡A por ellos!

En mi lado izquierdo hice lo mismo. Aquí me las tendría que ver primero contra su línea de ligeros (en esta ocasión (O), afortunadamente), que había avanzado en su primer movimiento.

Aquí mi masa no estaba bien orientada, de modo que sería más difícil de maniobrar, pero ahora lo importante era aproximarse rápido al enemigo. Desplegué una columna en mi flanco izquierdo por si su columna de Caballería Ligera se aproximaba demasiado hacia mí.

En su siguiente turno, su marcha de flanco llegó. Estaba constituida enteramente por Caballerías (O) y dos elementos de Caballería Ligera. Respiré más tranquilo; yo tenía superioridad numérica.

El objetivo inicial de mi Caballería era ir a comerse los ligeros de las legiones para permitir una carga tranquila de las Wb, como he dicho. Ahora habría un interesante duelo de Caballerías. Mi infantería se las tendría que apañar sola.

El resto de su ejército permaneció inmóvil excepto en su lado derecho. Replegó su línea de Ps y avanzo la columna de Caballería Ligera.

Su objetivo era claro, tentarme a entrar contra la retaguardia de sus ligeros para atraparme luego en ambos flancos por su Caballería Ligera y sus legiones. Noté que el resto del ejército no se movía. Eso siempre favorece al oponente si no se está en una posición defensiva fortificada (como no era el caso). Se notaba que ambos cónsules estaban aun a la espera de las acciones del enemigo, algo de lo que pude aprovecharme.

Mi turno de nuevo. Sabiendo lo que hay, reorganizo mi Caballería. Envió refuerzos al extremo izquierdo de mi línea para evitar ser sobrelapado por sus ligera y avanzo una columna por mi extremo derecho para comenzar a ganar su flanco. El resto de la línea permanece inmóvil.

Mientras tanto, aunque a velocidades desiguales, mi infantería central sigue avanzando contra sus líneas de legionarios. Su inmovilidad me favorece, ya que su línea de ligeros se queda observando cómo me abalanzo contra sus princeps.

En mi izquierda, los Pips me permiten detener la masa de Wb y enviar sólo a mi línea de ligeros contra la suya. La columna de mi izquierda se adentra en la otra marisma gracias a la carretera. Desde aquí ya podré amenazar el flanco de los ligeros.

El objetivo es que aquí sea él el que se abalance contra mis Ps. Los sacrifico con el objetivo de involucrar a los suyos en combate y arrojarles entonces mis Wb. Espero que funcione…

…Como así sucede. Gira sus Ps y me carga frontalmente, así como me flanquea con su Caballería Ligera.

Pierdo dos elementos y él uno. El resto de su ejército permanece otra vez inmóvil, incluyendo su marcha de flanco. Restar 1 PIP de todos los mandos cada turno no es agradable, y precisamente su marcha de flanco tiene asignado el tercer dado más alto, con lo que su capacidad de movimiento es mínima.

Vuelve a ser mi turno. Mi Caballería mejora su posición frente a la suya. Ahora tenemos ambas líneas igualadas, con mi ventaja de disponer de una columna que ya se aproxima peligrosamente a su flanco.

En el centro consigo mi objetivo. El bloque de Wb más avanzado llega en condiciones óptimas al combate contra su primera línea de legionarios. El resto sigue avanzando torpemente por la marisma, mientras mis Ps avanzan para empezar a amenazar el flanco de la otra legión.

Es el momento de arrojar también mi infantería izquierda. No alcanzo a combatir en condiciones, pero al menos sus ligeros ya no tienen margen de escape. Van a tener que luchar.

Supongo que pronto tendré a las legiones sobre mi flanco derecho descubierto, pero al menos he evitado que su Caballería Ligera amenace el izquierdo.

El resultado del combate en el centro es un completo éxito. Devastador, como corresponde a las Wb. Tres elementos consecutivos de legionarios destruidos. Una primera brecha muy importante.

En mi lado izquierdo, en cambio, poca cosa. Una baja por bando y en espera de su turno.

Otra mala tirada de PIPs, junto con el hecho de ser el tercer dado más alto y tener un C-in-C inerte abocan de nuevo al mando de marcha de flanco a una única maniobra de ataque sobre mi columna de flanqueo. Sí que era una amenaza mayor el avance de los Ps (S) del mando de las legiones para amenazar el flanco izquierdo de mi Caballería.

Su ataque no tendría consecuencias, pero el hecho de ver que al fin movía algo contra mi Caballería me hizo retomar la idea que ya iba siendo hora quizás de acelerar el combate en este lado de la mesa.

En el centro, su segunda línea de legionarios no dudó en vengar a sus compañeros del turno anterior. Lamentablemente perdí la foto en la que me destruye 3 Wb. Ojo por ojo, con la diferencia que yo tenía otros 26 elementos en ese mando…y él no.

En mi ala izquierda, mis ligeros eran prácticamente barridos y otro elemento de Caballería Ligera era enviado como refuerzos a su combate. Demasiado poca iniciativa romana para tanta Wb enemiga, pero creo que ambos cónsules todavía estaban confiados en poder aguantar la tromba manteniendo estáticas sus líneas de legionarios.

Un error que me proporcionaba tiempo para seguir ganando en el centro y, eventualmente, en el ala derecha.

Dicho y hecho. En mi turno, decido comenzar a avanzar mi Caballería contra la suya mediante una variación en la línea, una cobertura en el extremo izquierdo amenazado y flanqueando al elemento heroico que me había atacado el turno anterior.

Su elemento fue destruido. Ya empezaba a notar la presión sobre su cada vez más amenazada marcha de flanco.

En el centro se preparaba otra carga de Wb. En esta ocasión eran más elementos lo que contactaban frontalmente contra su línea de legionarios. Una victoria decisiva este turno y la batalla estaría muy encarrilada. Ya no le quedaban reservas significativas.

En mi ala izquierda decidí forzar la situación y, además de cargar con todo el bloque contra sus ligeros, decidí sacrificar algunos elementos enviándolos en columna en línea recta hacia sus legiones. Un bocado de flanco demasiado irresistible como para que lo rechazase. De ese modo al menos romperé su línea y luego bastará con dejarlos impetuosos.

La pequeña columna de la izquierda se adentró en la marisma. La sensación que debían dar era la de una tropa también sacrificada y que no entraría en combate. Los planes eran otros.

¡Una nueva y apabullante victoria en el centro! Tres elementos más de legionarios destruidos.

Aun no estando ni desmotivado, tácticamente ya había ganado el centro. Ahora era sólo cuestión de tiempo que le rompiese. Su Bagaje de mando estaba al descubierto, aunque todavía lejos.

En mi decepcionante ala izquierda no pasó nada de nada, literalmente.

Su turno. Dos escasos movimientos para su marcha de flanco, uno para enviar otro elemento a apoyar el que había sido destruido por mi flanqueo del turno anterior y un elemento de ligeros avanzando cautelosamente con la aparente intención de cargar mi flanco el próximo turno.

En el centro, como corresponde a la gallardía romana, me cargó de nuevo con sus últimos elementos disponibles supervivientes de la legión para ganarse un nombre en los anales de historia. Dos elementos más de Wb destruidos.

En la izquierda el cebo era demasiado jugoso como para dejarlo escapar. Me cargó frontalmente y de flanco a la columna arrojada contra su línea de princeps. Dos elementos míos destruidos, pero sus líneas al fin empiezan a moverse.

Simultáneamente, su línea de ligeros frontales, que estaba deteniendo valientemente toda la masa de mi infantería, comienza por fin a desintegrarse. Consigo abrir una brecha que me permitirá al fin arrojar a las Wb contra su infantería.

Nuevo turno. A cusa de una enojosa escasez de PIPs, en mi derecha sólo puedo ir a comerme el elemento de Caballería romana suelto que queda antes de arrojarme en tromba hacia su flanco.

En el centro lo único destacable es el espectáculo de ver como la masa de Wb que desplegó sobre la marisma parece que finalmente van a pisar tierra firme, cuando sus compañeros ya han hecho todo el trabajo. Ahora es ya cuestión de empezar a amenazar los mandos enemigos laterales. El centro romano tiene los minutos contados.

Viro el general hacia la derecha para amenazar a los Psiloi que estaban amenazando a su vez a mi Caballería, así como cargo al flanco de la línea de legionarios del mando de la derecha romana. Él sólo pudo enviar el general de dicho mando para intentar detener la amenaza creciente de los Wb, muy próximos a sus legiones.

Ahora era el turno de soltar a las Wb de mi izquierda. Cargué, o más bien dejé que cargaran, contra todo lo que tuviesen delante.

También aproveche ese momento para cambiar la orientación de la minicolumna de mi izquierda. Había llegado el momento de dirigirlas hacia el combate.

El resultado de combate en mi izquierda fue el previsto. Su elemento fue destruido. Su marcha de flanco iba a ser flanqueada.

En el centro se materializó lo inevitable. Destruí dos elementos más de legionarios y su mando quedó inmediatamente desmoralizado. La victoria final estaba cerca.

En mi izquierda, en cambio, no había para echar cohetes. El pierde dos elementos más y yo otro. Nada especialmente destacable.

Es su turno. En el centro ya sólo puede detener a los supervivientes y replegar el general del mando de su izquierda ante la posibilidad de un flanqueo masivo por parte de mis Wb victoriosas. Su marcha de flanco vuelve a quedar inmovilizada por falta de PIPs (me ahorro la foto).

En su derecha avanza parte de su primera línea de legionarios y otro elemento de ligeros. Flanquea dos elementos más de Wb y los destruye. Nada de lo que deba preocuparme, ahora el tiempo corre a mi favor.

Mi turno otra vez. Cuatro turnos después de haber llegado a la mesa, su marcha de flanco sólo ha podido mover unos pocos elementos individuales y la línea ha permanecido, literalmente, inmovilizada. Es mi oportunidad para preparar una carga por retaguardia al siguiente turno.

Si sale bien, mi próximo turno podré embestir por el frente, el flanco y la retaguardia. Podrá ser el golpe definitivo.

Mientras, dejo que mis hombres del centro se arrojen a su antojo contra todo lo que puedan por delante como premio a su actuación estelar contra las legiones. Para cuando hayan salido del barro, los rezagados se van a quedar a dos velas.

Mi izquierda, en cambio, no tiene el día. Pese a que abro otra brecha en el centro de ligeros, pierdo otro par de elementos. Sin embargo, esta vez consigo que sus líneas se disgreguen con cargas de Psilois.

Increíble. En su turno apenas obtiene órdenes para movimientos (me ahorro las fotos). Una vez más, su marcha de flanco permanece inmóvil.

Es la mía. Al fin ataco con mi Caballería. Por desgracia mi tirada de PIPs no es ninguna maravilla y debo conformarme con menos ataques de los deseados. Aún así me aseguro un flanqueo y un ataque por retaguardia.

En el centro, algunos de mis impetuosos se van en busca del Bagaje del ejército, otros rodean al cónsul Lépidus y los que estaban atravesando la marisma empiezan a sacarse el barro de las botas.

En la izquierda es donde se puede deleitar la vista con el dulce caos de la batalla. Imagen turbadora, sin duda.

Sus líneas de legionarios ya están muy fragmentadas, cosa que me favorece, en tanto que yo siempre dispongo de ataques gratis con mis Wb. Sus Ax (S) bajan finalmente de la colina, pero la situación ya no es buena para Roma.

Pero los milagros existen. Mi pequeño ataque devastador contra su Caballería resulta ser un fiasco total. ¡Pierdo todos combates!

En el centro, el inútil de Lépido aguanta. Está claro que cuando vas ganando el partido, tus jugadores se relajan.

Por fin, en mi izquierda, la disgregación romana ofrece frutos. Dos legionarios destruidos y otros dos ligeros. Esto ya se acaba.

No puedo evitar mostrar una nueva imagen del caos en mi lado izquierdo (aprovechando la ocasión para incluir en ella las ya abundantes bajas enemigas).

Vista la situación, Roma concede la victoria ante la imposibilidad de salvar los muebles. Una batalla dura.

Lecciones para ambos cónsules. Llevar un C-in-C inerte es un error si quieres ser ofensivo, y muy duro si quieres ser defensivo. Manteniendo dos mandos es espera de mi ataque y enviar una marcha de flanco, además de ser arriesgado, es todo un desafío, por decirlo suavemente. El mando con el dado más alto, el de su derecha, no lo explotó al máximo hasta el final, mientras que la marcha de flanco tenía asignado el tercero más alto, cosa que garantizaba tiradas bajas, que pasaban a ser nulas a causa del general inerte. Demasiadas ventajas que los galos no podían dejar pasar.

Es encomiable el espíritu de experimentación de ambos jóvenes cónsules en esta batalla. Sólo espero que la derrota les permita mejorar para la próxima ocasión.

martes 17 de marzo de 2009

Asamblea general en Alpha

Después de más de 10 años sin haber asistido, el pasado día 13 decidí hacer acto de presencia en el segundo momento más importante de mi club, la Asamblea General. ¿Por qué tanto tiempo sin asistir? Pues porque, como en la política, si no me tocan mucho lo que yo quiero, me es indiferente quien gestione y cómo los recursos del club. Mientras pueda encontrar una mesa libre para jugar y un lavabo limpio, poco más necesito de Alpha.

Sin embargo algo ha cambiado. Y es que tengo un plan.

He decidido involucrarme más en la toma de decisiones y en la gestión porque quiero usar el nombre de Alpha para potenciar DBMM. No es lo mismo solicitar un local al Ayuntamiento diciendo que eres David a hacerlo en nombre de la Asociación Alpha Ares. Por eso, mi voto, junto con el de otro socio que delegó en mí, fue empleado en la asamblea anual.

No entraré en los detalles de los temas tratados. Resumidamente, aprobamos las cuentas del año anterior, con un bonito superhávit, y las previstas para 2009, con un mayor superhávit previsto. Desde el punto de vista económico, pues, el futuro está garantizado pese a la crisis.

He aquí una foto de la Junta (con su típica calidad nefasta):

De izquierda a derecha, el secretario, el tesorero y el presidente. El vicepresidente llegó más tarde y no lo fotografié.
La asistencia fue considerable. Sumando los socios presentes más los que teníamos voto delegado, éramos 55. La mitad de los 111 socios inscritos actualmente. Aquí una panorámica de los presentes a la derecha…

…y a la izquierda.

Fue muy interesante. Me gustaría explicar más detalles, pero me temo que ello supondría hacer públicas las miserias de Alpha. Tan sólo diré que, a medida que avanzaba la Asamblea, fueron aflorando rencillas personales, reproches, ataques más o menos velados contra determinados socios y demás avatares propios de una escalera de vecinos mal avenida.

Tal como yo lo veo, Alpha es como un matrimonio que lleva muchos años juntos. Continuamos así sólo por conveniencia, ya que en el fondo todos quisiéramos crear nuestro propio club con nuestras propias reglas y visiones de futuro. Pero no hay locales tan grandes y baratos en el centro de Barcelona, así que hay que apechugar.

Tras las votaciones pertinentes, a la 1 de la mañana, durante la fase más agria del debate, en el turno de ruegos y preguntas, decidí que ya había tenido suficiente, de modo que me volví para casa. Una lástima. Veo que no lo tendré fácil para obtener lo que quiero. Tendré que recurrir a los procedimientos ya antaño desarrollados por el Senatus romano republicano, confabular con algunas de las facciones contra otras a cambio de favores.

Parece que las cosas no cambian ni en 10, ni en 2000 años.

sábado 14 de marzo de 2009

Detalles que marcan la diferencia

Viví un momento muy emotivo en el evento de Molins cuando Josep, el organizador, me entregó un regalo por sorpresa. ¡Se trataba nada más y nada menos que de un ejemplar en casi perfectas condiciones de “Caballeros en Guerra”! En esta entrada podréis encontrar la importancia que tuvo ese libro para mí cuando era joven.

Pues bien, tras leer dicha entrada, un tiempo después y de casualidad, Josep encontró un ejemplar en un librero de viejo de Barcelona, de modo que decidió comprarlo. Aprovechando el evento, con gran sorpresa por mi parte, me lo regaló.

Helo aquí.

Maravilloso. Me costó contener las lágrimas cuando empecé a hojear las páginas de esta pequeña maravilla. ¡Cuántos recuerdos me trajo! Buena parte de mi fascinación por el Medievo procede de estas páginas.

No puedo evitar mostraros el fragmento de texto que me introdujo en el mundo de la Órden Teutónica. Está aquí, en la página 14, donde se habla de las principales órdenes religiosas y militares.

Por desgracia, la calidad de la imagen es mala, pero creo que aun es posible leer la frase que me marcó tanto, referente a la lucha contra los paganos.

Es curioso, 23 años después (¡nada menos que 23!) de haber tenido ese libro en mis manos por última vez, mi memoria recordaba el párrafo en cuestión casi de forma literal. La memoria es caprichosa. Recuerda lo que quiere y olvida el resto sin contemplaciones. He recuperado un tesoro, y con ello una parte de mi juventud que, cada vez, está más distante en el tiempo.

Muchas gracias, Josep. Espero algún día devolverte el detalle.

martes 10 de marzo de 2009

Primer evento de DBMM en 2009

Como ya anuncié hace unos días, este sábado pasado participé en el primero de los eventos previstos para 2009 en los que DBMM va a ser presentado en sociedad. En esta ocasión fue en Molins de Rei, cerca de Barcelona, lugar de residencia de Josep, el organizador del mismo.

La jornada ocupaba todo el sábado, incluyendo el imprescindible tercer tiempo de la comida en común. Además, y con el objetivo de abrir nuestra comunidad a otras ya existentes, fueron invitados diversos miembros de la asociación Ilion, también de Barcelona, que jugaban a DBA. Veamos las imágenes.

La primera, imprescindible, es la de identificación de mi mesa para captar nuevos adeptos.

En esta, la primera mesa de DBMM con una partida entre Carlos de Gavà y el cada vez más popular Jordi, con sus tropas de papel.

En la segunda mesa de DBMM, una partida entre Xavi y Ricardo. La foto de Ricardo me ha quedado tan mal que no aparece. En esta, Xavi está asistiendo a una nueva incorporación de la cual espero pronto hacer su presentación en sociedad. Pero eso será más adelante.

Aquí una vista de las mesas de DBA en las que jugaban los miembros de Ilion.

Y aquí una panorámica general de todo el local.

En definitiva, una gran jornada. Hubo interés por parte de miembros de Ilion en el “hermano mayor” de DBA, con lo que el objetivo de darnos a conocer fue conseguido. ¡Cuánto placer! Pero eso no fue todo, hubo un momento realmente inesperado e inolvidable para mí, pero eso lo explicaré en la próxima entrada.

Por cierto, Carlos aprovechó la ocasión para anunciar también la fecha del evento de Gavà, el próximo 9 de mayo.

Ya estoy ansioso por asistir.

viernes 6 de marzo de 2009

La innovación como garantía de futuro

Esta es la típica frase comercial que sirve tanto para vender un coche como una pasta de dientes. Pues DBMM no va a ser una excepción, con el aliciente que, esta ocasión, pienso que es muy acertada.

Supongo que muchos recodáis la lección de humildad que nos dieron nuestros hermanos de Madrid cuando nos presentaron sus fantásticos ejércitos de papel. Ya en su momento pensé que era una idea excelente para iniciarse en el juego y que ello facilita sobremanera la ardua tarea de probar un ejército sin tener que hacer el desembolso y la dedicación de tiempo que exige un ejército de plomo. Pues bien, en Alpha ya ha habido un valiente que lo ha probado. Es una de las más recientes incorporaciones.

He aquí a Jordi con su Sasánida de papel.

El tío se imprimió y recortó nada menos que 520 puntos para así poder escoger de entre toda la lista lo que más le gustaba. Como se puede ver, su manejo es igual de fácil que el de las de plomo.

Lo único que eché en falta es que estuvieran pintados. Venía a ser la versión en papel de los ejércitos de plomo que quieres probar ya sobre la mesa antes de ni siquiera haberlos imprimado :).

Y además, son muy ligeros y fáciles de transportar. Jordi encontró un modo de concentrar 4 elementos en un mismo “cubo”, cosa que reduce al máximo el volumen a ser transportado.

Todo un hallazgo, la verdad. Son mentalidades abiertas e innovadoras como las de nuestros compañeros de Madrid o la de Jordi las que permitirán garantizar el futuro de DBMM. Ánimos y adelante, Jordi.

martes 3 de marzo de 2009

¡Electra me ha abandonado!

Hace unos días que, de pura casualidad, me di cuenta que ya no tengo como seguidora a Electra. Como nunca me fijo en los seguidores de mi blog, no sé exactamente cuánto tiempo hace de ello, pero la realidad es que ya no consta entre ellos :(.

Pero lo que realmente me desgarra por dentro es que…¡sí que sigue siendo seguidora de los blogs de Xavi y Carlos! No es justo, ellos ya están casados. ¡Soy yo el que necesita seguidoras! Porque quisiera recordar que nuestra fe, a diferencia de otras, no precisa del celibato para alcanzar la santidad, sino del estudio de la palabra.

¿Por qué, Electra? ¿Por qué? :(